Profesor: María González Castro
2º BACHILLERATO - Aula: B
Microrrelato:
Quiero contar la parte más dolorosa de mi vida, de la vida ya acabada de la amable y dulce Generosa.
Como mi nombre indica tiendo a entregar todo de mí a los demás en un intento de desprenderme del egoísmo que tanto caracteriza a la sociedad. Ya venían años cargados de tensiones entre vecinos incluyendo a mi hija Carmina, que con Fernando tuvo unos cuantos roces (y no solo escaramuzas, como diría mi amiga Paca). El que más me costaba era mi pobre hijo Pepe, muchos le considerarán la “oveja negra” de la familia, sin embargo, para mí era el recuerdo personificado de que nuestros actos e intenciones tienen claras consecuencias y demuestran lo más íntimo de nuestro corazón, aunque eso sea lo que estemos tratando de ocultar. Sufría mucho por ambos hijos y lo comenté con Paca, que estaba ya en un punto complicado y solo me refirió un inconcebible “¡Qué asco de vida!”.
Hace no más de veinte años comenzó mi desgaste cuando mi marido, el amor de mi vida, el padre de mis hijos, al que tanto había amado; falleció, repentinamente, sin una queja. Me quedé descompuesta, no supe reaccionar, me sentía sola aunque tenía gente a mi alrededor que insistía en que no lo estaba. Me quedaba la esperanza del reencuentro, del abrazo en el que cuesta respirar, uno de esos en los que se demuestra sin palabras y sin gestos, el amor existente. Con el consuelo y la ayuda de mi hija emprendí un camino para poder vivir con esa nueva carga (digo “vivir” porque “superar” no es posible, solo queda la contemplación del dolor) y tras varios años logré alcanzar paz y ver la vida con otros ojos, ojos que conocían más la esencia de la vida, amar a los demás.
Generosa.
Obra de referencia:
El autor es A. B. Vallejo, la obra Historia de una escalera. Una obra de la inmediata posguerra que plasma las dificultades sociales del momento en España en unos personajes sin evolución.