Profesor: Ricardo Nuño Alcaide
1º BACHILLERATO - Aula: B
Microrrelato:
Mía tenía ocho años. Era una niña alegre a la que le entusiasmaba leer, bailar, pintar: ser una niña. Lo que más le gustaba era ir al parque. Allí jugaba con los demás niños, corrían, se miraban a los ojos, se reían y disfrutaban de cada momento, como lo que eran, niños. Pero, poco a poco, sus amigos dejaron de ir al parque, estaban desapareciendo. Mía no encontró otra posible explicación más que un gran monstruo se los estaba llevando. Sin embargo, cuando preguntaba a sus padres, que estaban muy tranquilos pese a la situación, no recibía respuesta.
Todas los días, Mía se desplazaba en metro con su padre o madre para ir al colegio. El metro le gustaba. Cada día observaba personas diferentes, leyendo, escuchando música, tocando la guitarra o teniendo las conversaciones más interesantes. Al cabo de unos días, el ambiente que tanto le animaba por las mañanas había cambiado. Poca gente conversaba, reía y leía. No escuchaba instrumentos. Todos miraban la palma de su mano, a lo que Mía no le veía sentido alguno. Pasaron más días y ya no quedaba un ápice de emoción en el transporte. Mía acababa de encontrar al que se llevaba a sus amigos del parque. Le sorprendió que no tuviera garras ni colmillos. Este monstruo se aferraba a la mano de las personas, incapaces de soltarlo, y las hipnotizaba. Nadie era capaz de dejar de mirarlo, y este tampoco apartaba su mirada de ellos. Ya nadie le dedicaba miradas ni sonrisas por la calle, ni siquiera levantaban la vista. Tampoco sus padres. No entendía cómo de un día para otro el mundo se había teñido de color grisáceo.
Los hombres de gris nunca llegaron a desaparecer. Han vuelto. Y ahora sí, nos han invadido y esta vez no tenemos a Momo.
Obra de referencia:
Momo, Michael Ende. Momo es una niña que se enfrenta a los hombres grises ladrones del tiempo.