Profesor: Marisol Fortea Ferre
2º BACHILLERATO - Aula: D
Microrrelato:
UNA TARDE AJETREADA
Era otro día más en el club de hípica, el reloj de mi muñeca marcaba ya las cinco y media; por fin era la hora de que mi novio viniese a recogerme en su coche para irnos a casa de su madre.
Cuando nos montamos en el coche mi novio Luis me empezó a preguntar cómo me había ido la clase de hoy, cosa que hacía todos los días que venía a por mí al club. Que se preocupara por mí hacía que marcara la diferencia con los demás chicos, él era: atento, servicial, simplemente el hombre perfecto, o al menos, eso creía yo…
Al llegar a casa de su madre nos pusimos a merendar un bizcocho de zanahoria casero, ya que su madre sabía mi debilidad por este. Cuando acabamos de merendar, decidimos ver una película, la típica que ponían cualquier sábado por la tarde en la tele, perfecta para echarte una larga siesta y eso me pasó a mí.
Por fin, mis amigas y yo habíamos cuadrado nuestras agendas para ir a tomar algo, así que reservamos en una nueva azotea que habían abierto en el centro de Madrid. Cuando llegamos, mis amigas se sentaron en la mesa que nos tenían asignada, pero yo con la excusa de ir al baño, decidí ir a inspeccionar el nuevo local, porque yo siempre he sido curiosa por naturaleza.
Cuando ya estaba terminando de ver el local, me fijé un poco más en la pareja que estaba sentada en la esquina de la terraza y… ¡no me podía creer lo que estaban viendo mis ojos!
Era Luis con mi compañera de hípica Vanesa: esto no podía ser real. Sin pensarlo mucho más tiempo decidí coger el cuchillo de la barra para cortar el limón y clavárselo directamente en el corazón. Luis pegó un gran chillido, y entonces…
me desperté de mi sueño al escuchar un grito proveniente de la tele, de esa película mala que habíamos puesto al acabar de merendar.
Obra de referencia:
Relato