Profesor: ángela Prados Béjar
2º BACHILLERATO - Aula: LOS MÁS GUAPOS
Microrrelato:
Una esquina cualquiera.
En la esquina polvorienta de Vallecas, Amparo, la estanquera, era la guardiana silente de historias desgastadas por el tiempo y el trajín diario. Su quiosco, testigo mudo del bullicio callejero, se convertía en un santuario de encuentros y despedidas.
Cada día, Enrique, un joven taciturno, cruzaba el umbral de su reino de papel. Amparo, con ojos de sabiduría, notaba en su mirada la carga de un mundo difícil. Sin pronunciar palabra alguna, le entregaba el paquete de cigarrillos de siempre, pero también una moneda extra, un gesto que hablaba más que cualquier conversación.
A lo largo del tiempo, el kiosco de Amparo se transformó en un refugio sin palabras. En sus intercambios cotidianos, la estanquera trascendía el papel monótono de las transacciones comerciales. Aquel rincón se volvía el espacio donde los suspiros de los vecinos se entrelazaban con la calma de Amparo, una sinfonía de emociones tejida en silencio.
Los habitantes de Vallecas encontraban en la esquina de Amparo algo más que tabaco y chicles olvidados. La estanquera, con su presencia tranquila, se convertía en un faro de comprensión en medio del caos. Los clientes se marchaban con la certeza de que, aunque no hubieran pronunciado palabra alguna, habían compartido algo esencial con la mujer de la esquina.
Así, entre el humo sutil y la quietud de las monedas que cambiaban de manos, la estanquera de Vallecas escribía su propia historia, una que resonaba en cada mirada agradecida y en el silencio que unía a una comunidad en busca de consuelo.
Obra de referencia:
La estanquera de Vallecas, de Alonso de Santos. La figura de la estanquera inspira el relato.