Edición 2022/2023
Profesor: Marta Bernal Jiménez
1º ESO - Aula: 1 ESO C
Microrrelato:
Cuando entraron al Olimpo para devolver el rayo que había sido robado por Luke, Percy y Annabeth se quedaron asombrados al ver que su tamaño no era nada comparado con el de los dioses del Olimpo.
-¡Zeus!- gritó Percy con voz temblorosa-te traigo el rayo robado, pero te aviso, yo no soy el ladrón-. Al escuchar semejantes palabras, Zeus no pudo evitar preguntar-. Si el ladrón no eres tú ¿quién es? Percy le explicó todo lo que había sucedido y se fue del templo. Zeus se acercó a Poseidón para hablar.
-Poseidón-dijo con voz grave y seria-cuando viajas a la Tierra, ¿ves a tu hijo?
Poseidón tardó un rato en responder, hasta que finalmente habló-. Sí, lo veo-pero no rompo las reglas-. Zeus suspiró, como si estuviese arrepentido de lo que diría a continuación.
-Poseidón, no eres el único dios que visita a sus hijos sin que se den cuenta y sé que eso no va a cambiar a pesar de lo que yo diga. Por ese motivo voy a añadir una nueva ley. Todo dios podrá ir a visitar a sus hijos una vez al año-. Poseidón no podía creer lo que su hermano le estaba diciendo, así que sin mediar palabra le dio las gracias.
Era el cumpleaños de Percy y lo estaba celebrando con sus dos mejores amigos y su madre. Iban a cortar el pastel cuando un extraño y misterioso ruido sonó cerca de la puerta. Percy se levantó y vió a su padre. -Papá- dijo Percy sin palabras-. Estoy aquí hijo-respondió con una sonrisa de oreja a oreja. La madre de Percy se levantó de la mesa y corrió hasta la puerta para abrazar al amor de su vida. Entraron y se sentaron.
Obra de referencia:
Percy Jackson y el ladrón del rayo. Final alternativo enfocado en la visitación de dioses a hijos.