Edición 2022/2023
Profesor: Glenda Hughes Díaz
2º BACHILLERATO - Aula: Neblina
Microrrelato:
Érase una vez un escritor, que no hombre, escritor. Este escritor se encontraba pensando,
y entre pensamientos se dio cuenta de que uno no es escritor si no escribe. Entonces cogió
su pluma, y empezó a escribir en su libro vacío, que no vacío de palabras, vacío del todo.
Empezó a describir el entorno, que ni gozaba de belleza ni carecía de la misma. Le dio
forma hasta lo más mínimo imaginable, y se encontró con una escena que a pesar de no
quedarse quieta, tampoco variaba en lo más mínimo. Se dio cuenta de su error, no había
dotado a su historia de un personaje que la viviese. ¿Quién querría una historia sin
personajes? Siguió pues el escritor escribiendo, esta vez con su mano izquierda, algo mucho más complicado e importante.
Terminó su personaje, contento, nuestro escritor. No era un personaje muy fuerte, o veloz,
pero era un personaje inteligente, sensato. Dicho personaje deambulaba por prados y
montañas, asombrado como si de un recién nacido se tratase. Poco tardó en comprender
todo lo que estaba escrito en el libro hasta que se interesó en la ciencia de la tinta y la
pluma. Y deambulando este personaje por las páginas del libro, tan peligroso como suena,
se descuidó. El tintero que el escritor tenía preparado para escribir, colocado al lado
del libro y descuidado de la atención de su dueño, quien confiaba plenamente en el cuidado
de su personaje pues le creía sensato, fue golpeado involuntariamente por este,
derramándose toda la tinta que quedaba en las páginas aún por escribir. Del escritor no se conoce más que esto, pues sin más tinta no se puede escribir, y aquel que no escribe no ha de llamarse escritor.
Obra de referencia:
El alumno se ha inspirado en "Niebla" de Miguel de Unamuno, por la sugerente relación autor-personaje, trasunto de la trascendental relación Creador-criatura