Edición 2022/2023
Profesor: Ana Casado Fernández
4º ESO - Aula: 4C
Microrrelato:
He aprendido bien
Cruzar el oscuro y tenebroso mar en patera no me sirvió de mucha ayuda. Huyendo de mi país natal, donde me juzgaban por mi deforme rostro y anormal altura, acabé en un lugar parecido. Es increíble como, en todas partes, las personas tratan de manera desagradable a los que no cumplen con sus estándares de belleza.
Aunque no entendía lo que hablaban en su lengua bárbara cuando paseaba por las calles, podía ver perfectamente en sus caras las muecas de asco y disgusto que ponían. ¡Hasta los niños lloraban al verme!
Por ello decidí huir de las ciudades y aislarme de la prejuiciosa sociedad. Después de pasar semanas refugiado en cuevas y bosques, llegué a una gran finca con un antiguo edificio y una inscripción en la entrada que decía: Instituto Nacional de Ciegos. Claro que yo, en ese momento, no sabía lo que significaba.
Al principio, me escondí en un sótano; ahí me dedicaba a vigilarlos, aprender su idioma y ver cómo interactuaban entre ellos. Una noche, durante uno de mis paseos nocturnos, me encontré de frente con un grupo de internos. No se asustaron al verme ni salieron huyendo, conversaron amigablemente conmigo. Me había esforzado: hablaba y me comportaba como ellos.
Ya no me asusta salir a la luz del día. Me he ganado la confianza de todos y cada uno. Me tratan con cariño y respeto, ¡incluso soy el conserje del centro! Pero, recientemente, nos ha llegado la noticia de que, en unos días, un oftalmólogo y su equipo, con la mejor reputación del mundo, vendrán a realizar trasplantes de retina y córnea a mis queridos amigos ciegos. Todas sus vidas cambiará de repente y, con ellas, la mía.
Esos cartuchos de pólvora que encontré, pronto tendrán utilidad.
Obra de referencia:
Mary Shelley. Frankenstein