Edición 2022/2023
Profesor: Alberto Guerra Obispo
3º ESO - Aula: 3ºD
Microrrelato:
Lázaro poseía todo lo que siempre había deseado. Un hogar propio, una esposa competente y un plato de comida en su mesa. Tras el sufrimiento en su infancia y juventud estaba recibiendo una merecida recompensa.
Desgraciadamente, Lázaro empezó a cansarse de aquella felicidad anodina y rutinaria y quiso más. Se merecía algo mejor que ser un simple pregonero. Tras mucho deliberar, tomó la difícil decisión de marcharse. El arcipreste le había hablado de un marqués muy rico que buscaba un nuevo siervo.
Tras horas caminando encontró el hogar. Llamó a la puerta, dubitativo, y conoció al que sería su nuevo y último amo. Lázaro sería el jardinero de aquel marqués, además de su vigilante nocturno. No le importó pasar las noches en vela al saber el jornal que ganaría. Además, el marqués le proporcionaría un cómodo alojamiento y podría comer en abundancia con sus sobras.
El problema fue, cómo no, las riquezas, que ciegan al hombre. Era tan de sobra conocida la fortuna del marqués, que una noche, un grupo de bandidos intentó entrar a robar. Lázaro, fiel a su nuevo amo, plantó cara a los malhechores pero eran cuatro contra uno y no tuvo escapatoria. En un golpe de mala suerte, los ojos del Lazarillo se quedaron inertes.
Ya no le servía de nada al marqués, quien lo despachó de sus dominios sin agradecerle su osadía. Sin oficio ni beneficio, invidente y pobre, llegó como pudo a la ciudad de Toledo y comenzó a mendigar por las calles. Sus años de experiencia en la miseria le ayudaron a soportar una vida cada vez más desdichada. Gracias a Dios, una mañana, una madre viuda se acercó a Lázaro y le rogó que se hiciese cargo de su hijo mayor, que podría acogerlo y enseñarle los misterios de la vida.
Obra de referencia:
EL LAZARILLO DE TORMES. Anónimo.