Edición 2021/2022
Profesor: Alma Campón Díaz
2º ESO - Aula: 2º ESO E
Microrrelato:
Solo faltaba el corazón. Alfred se dirigió a Urgencias del hospital de Ginebra para esperar que llegase algún malherido, y en un descuido de los médicos, extraerle el corazón, para culminar su gran obra de crear un ser humano con restos de muertos. A las tres de la madrugada, una ambulancia llegaba al hospital con un herido de accidente de tráfico. Alfred pudo escuchar a los enfermeros cuchichear que no tenía salvación, y estuvo vigilante hasta que confirmaron su muerte y le trasladaron a la sala mortuoria. Consiguió su propósito y en una nevera con hielo trasladó el corazón hasta su laboratorio.
Cuando llegó se puso manos a la obra, y tras siete horas colocó el órgano en el pecho de aquel ser. Su creación abrió los ojos con expresión de asombro y desconcierto. La criatura que Alfred había creado era perfecta; él se había encargado de ir seleccionando las partes del cuerpo de gente que destacaba por ellas: las piernas y brazos de atletas, la cara de un modelo de pasarela, el cerebro de un reconocido científico... Poco a poco, todas estas partes del cuerpo comenzaron a funcionar a la perfección, y la criatura empezó a moverse, a expresar sus primeras palabras y pensamientos... Alfred había logrado su propósito: además de tener un amigo hecho con sus propias manos, y a la medida de lo que él había deseado, también un colega de trabajo con el que desarrollar su labor científica por el bien de la humanidad.
En apenas cuatro años, Alfred y su creación lograron el Premio Nobel de Ciencia por sus beneficiosos descubrimientos y estudios.
Alfred y su criatura mantuvieron siempre su secreto, a pesar de que mucha gente especulaba sobre la autenticidad de los numerosos tatuajes que la criatura tenía en su cuerpo “imitando” cicatrices.
Obra de referencia:
"El doctor Frankenstein" de Jorge M. Juárez, primer acercamiento al clásico de Mary Shelley