Edición 2021/2022
Profesor: Paula Gil Gascón
1º BACHILLERATO - Aula: IºH
Microrrelato:
CARTA A LA SIGUIENTE
No tengas prisa en conocer este sitio, opaca jaula femenina. En su lugar, intenta recordar todos los días cómo los troncos eran negros como el carbón, cómo sus vainas temblaban con el viento (temblarán tus labios).
El tiempo es lo más importante aquí. El Sol, que nos dicta el día y la noche no penetra por las paredes de esta torre, pero ¡ay, da gracias a los jilgueros! Date cuenta de que en los bosques que arropan a esta solitaria torre habitan estos pájaros que cantan al comienzo del día. Una canción de los jilgueros, un día. Anótalo en la piedra. Siempre. Tu oído se agudizará rápidamente (por miedo a que los guardianes te entreguen al sultán, por la esperanza de que vengan a rescatarte).
Una familia en concreto ha anidado en un árbol muy cercano. Cuando estén en época de cría, los chillidos de los polluelos te estimularán efervescentes, como si te acariciaran suavemente el cerebro. Entonces, te parecerá que afuera todo era bello y que se ha concentrado aquí, toda la miseria del mundo. Pero no. Porque cuando a tu familia de jilgueros se les coma una cría el gato, lo sentirás como si te hubieran arrancado un pedazo de tu propia carne, sangrante. Y cuando oigas el piar feliz del que está aprendiendo a volar, te enjugarás las lágrimas de alegría. No tengas miedo a hablar con ellos, son tu bien más preciado. Tu coro personal, tu reloj más exacto.
¡Un día ha pasado, oigo el canto de los jilgueros! El último canto. Hoy se hacen 100 días desde que me encerraron y 100 días eran mi castigo. La siguiente se volverá loca, si matan, por algún casual, a los jilgueros del árbol de carbón.
Obra de referencia:
El texto está inspirado en el "Romance del prisionero" que hemos leído al estudiar la literatura medieval.