Edición 2021/2022
Profesor: José Manuel Aldea Celada
3º ESO - Aula: 3º B
Microrrelato:
Las voces de mi mente
Me desperté en un hospital, no sabía por qué me encontraba allí. No recordaba nada que hubiese pasado antes de despertar.
Entonces, escuche dos personas hablando fuera de la habitación. Estaba confusa, no conseguía pensar con claridad, por lo que me levanté como pude e intenté andar hacia las voces.
Al salir de la habitación, las enfermeras me hicieron muchas pruebas y, al final, conseguí que me dieran el alta y pude salir de allí.
Necesitaba saber quién era yo.
Caminaba por la calle, desorientada, sin saber dónde debía ir exactamente. Me crucé con mucha gente e intenté preguntar cómo llegar a la dirección que me habían dado (mi casa), pero nadie se paró a mirarme.
Me senté en un banco de un parque. Al rato, sentí que alguien se sentaba a mi lado. De reojo, pude ver que tenía un aspecto sombrío. Su aliento de ceniza me heló la sangre cuando habló.
- No me reconoces, ¿verdad?
Me volteé para mirarlo. Negué.
- Lo suponía. Yo te puedo ayudar –me sonrió.
Me contó que era un espectro y, antes de que me desmayara, hace meses, estaba ayudándole a recuperar objetos de su antigua vida, no fue nada fácil. Por la presión de otros espectros que intentaban confundirme y atacarme para que no pudiera ayudar a este espectro, me desmayé.
- Ahora que lo pienso, algunas personas de la calle tenían aura oscura y me observaban.
El fantasma me contó lo que necesitaba saber, se lo agradecí.
Me dijo qué hacer para librarme de aquellos espectros malignos, así que, corrí a deshacerme de ellos.
Una semana más tarde, ya me había librado de todos, ya sabía quién era, pude rehacer mi vida.
Fui todos los días al banco del parque, como agradecimiento al fantasma por ayudarme, pero no volvió a aparecer.
Obra de referencia:
Este texto parte de la obra Tuerto, maldito y enamorado, de Rosa Huertas.