Edición 2021/2022
Profesor: Ana Prados Gómez
1º ESO - Aula: 1º ESO D
Microrrelato:
Un anciano llamado Adelardo tenía unas grandes tierras. En sus tierras tenía melocotones y aguacates. Sus tierras eran amplias, y por ello necesitaba un coche
para visitar todos sus árboles en un día. Al día siguiente Adelardo estaba visitando coches, pero… no encontró nada, así que siguió buscando y buscando.
Hasta que un día vio un coche. Un Citroën C15. Así que decidió comprarla.
Les daba las frutas a las monjitas de Toledo. Que a cambio le regalaban mermelada,
que luego vendía en la plaza de Sonseca.
Los sonsecanos le saludaban, y les pedía ir en su Citroën.
De vez en cuando podías ver a Adelardo con su Citroën y niños sobre la camioneta.
Hasta que un día Adelardo vino sin su Citroën, porque tuvo un accidente.
Todo Sonseca sintió tristeza, ya que aquella Citroën era muy querida por Adelardo.
Entonces decidieron planear una sorpresa para arreglarla.
A la semana siguiente ya estaban actuando. José el chatarrero compraba la camioneta a Adelardo, y se la daría al herrero para arreglar las imperfecciones.
Después a Emi y Maxi, (los mecánicos) para cambiarle el motor, y llantas.
Después Julián (el panadero) llenaría el coche de comida en forma de regalo.
Pero de repente llegó el sacerdote, que no era majo con Adelardo, porque no creía en Cristo. Y todo el mundo quedó fascinado cuando puso en la luna una postal que ponía.
Querido Adelardo: conduce con cuidado, que Dios todavía no quiere que te reúnas con él. Con cariño, Don Primitivo.
Con todo aquello, el Citroën estaba preparado. En esa noche todo Sonseca se acercó al Citroën. Y no creerás qué pasó. Adelardo se puso a llorar.
El alcalde dio un discurso, y aquella noche fue en su honor.
Hoy día puedes ver a Adelardo y su Citroën repartiendo frutas por Toledo.
Obra de referencia:
Dos caballos, Gemma Lienas