Edición 2021/2022
Profesor: Raúl Sainz García
3º ESO - Aula: 3º D y E
Microrrelato:
El Lazarillo de Kiev Ucrania, 28/2/22
Aún recuerdo la despedida. “Nos vemos pronto, hijo” fueron las últimas palabras que oí de mi padre y el beso de mi madre enfermera. Tierno, dulce, como una madre solo sabe besar. Ellos tenían que quedarse.
Me habían llevado a un autobús que salía de Kiev. Seis, cuatro, seis, siete, dos, ocho, tres… repetía sin cesar, una y otra vez, como un mantra, para no olvidar aquel número de teléfono que sería mi contacto en la frontera. Allí me esperaría mi tía.
El ruido de las bombas no dejaba de resonar a lo lejos durante toda la noche, sin cesar. De repente, una fuerte explosión hizo que parara el autobús. Habían destrozado el puente, no podíamos seguir. ¿Y ahora qué? Escuché el llanto contenido de Oksana, mi compañera de autobús.
Me bajé y junto con los demás empecé a andar, aturdido, sin dejar de repetir el número de teléfono en mi mente. Caminamos hasta un pueblo cercano y nos refugiamos en una iglesia que increíblemente aún se mantenía en pie. Mis tripas empezaban a quejarse y yo deslicé mis dedos sobre la chocolatina que asomaba el bolso de Oksana.
Con las primeras luces del alba nos pusimos en marcha. El gélido viento cortaba mi cara. Durante cinco largos días caminé, durmiendo al raso, bajo puentes, sintiendo por primera vez lo que era pasar hambre y sed.
Afortunadamente se acabó. Los días pasaron rápido y llegué.
Mi tía intentaba devolverme a la vida rutinaria.
Pi…Pi…Pi.. fue lo que escuché cuando a duras penas abrí mis ojos sobre una camilla de hospital. Mi tía estaba al lado, y me explicó con esa expresión, que solo el dolor te deja en el rostro, que no me preocupara, que había sido un desmayo.
Y empecé a recordar…, yo lo vi, lo vi en la tele…
Obra de referencia:
Lazarillo de Tormes; el protagonista del relato también huye, como Lázaro, en busca de una vida mejor, pero...