Edición 2021/2022
Profesor: Inmaculada Sierra Rodrigo
4º ESO - Aula: 4B
Microrrelato:
Palacio rural, siervos por doquier, fiestas y celebraciones en cada estación del año. Esta era la vida de Constanza del Soto y Olivares, hija de los Duques del Soto. Importantes aristócratas con grandes riquezas, que gastarían con gusto en su única heredera, nuestra Constanza. Sí, la que murió en los fríos suelos de piedra de la calle de Atocha en el sangriento siete de noviembre del 36; la que murió con una única imagen en su mente, su Constanza, que dormiría en ese momento en los brazos de don Manuel, tan ajena a esa realidad.
Constanza del Soto y Olivares vivía una vida de sueño para cualquier otro niño de la época: vestidos de todos los colores y tejidos; banquetes de grandes manjares, que excitarían a cualquier paladar; camas con texturas de nube en las que, hasta la espalda más dolida, sería consolada. Pero para la humilde Constanza, aquella vida era un infierno. No era lo que todos veían o pensaban, pero ella ya con tan solo nueve años de edad, conocía el sentimiento de pena, envidia y, sobre todo, de insuficiencia. Os preguntaréis… ¿Qué insuficiencia? El amor. Sus padres, aunque dispuestos a regalarle todas las riquezas, sólo la querían para presumir de ella y exprimirla completamente a sus necesidades. Constanza se había convertido en su imagen social más valiosa y brillante, con la que querían llegar a los más alto de esa inclinada pirámide social.
Constanza no aceptaría ser usada como un objeto durante mucho más tiempo. En su decimosexto cumpleaños decidió escapar de su castillo dorado a las rojas calles de Madrid, lo que marcaría un inicio y un final a los felices latidos de su noble corazón de cristal.
Obra de referencia:
El microrrelato está basado en la obra de "Cielo abajo" de Fernando Marías.