Edición 2021/2022
Profesor: Carmen Cruz Martínez
4º ESO - Aula: D
Microrrelato:
Un disparo. Otro. En cuestión de segundos todo había terminado. Un silencio sepulcral invadió la estancia. Todo se mantuvo inmóvil durante unos segundos. Solo un grito acabó entonces con la serenidad del momento. La llama de la vela aumentó, avivada por el viento, iluminando los cuerpos sin vida de Adela y Angustias. Martirio había enloquecido. Lo que empezó siendo una pelea entre hermanas, se había convertido en un doble asesinato.
Bernarda, su madre, enfureció. Su familia estaba desmoronándose. Nadie podía enterarse de lo ocurrido. Y aquel hombre… Aquel hombre debía pagar. El causante de sus desgracias no podía quedar impune. De su hija, en cambio, nadie debía hablar. Ella tenía que quedar exenta de toda culpa, o la reputación de su familia colapsaría por completo.
El plan era simple. Acusarían al Romano de ambas muertes y lo ejecutarían. Dirían que, en un intento de hacerse con el dinero de su futura esposa antes de tiempo, las cosas se salieron de control. Para justificar la segunda muerte, afirmarían que Adela vio lo ocurrido y el hombre no habría tenido más remedio que deshacerse de la testigo. Sin embargo, el ruido provocado por el arma habría despertado a las demás habitantes de la casa. Esa era la razón por la que sabrían que el Romano había cometido los asesinatos.
Gracias a este plan nadie jamás se enteraría de lo que realmente ocurrió. Y Martirio por su parte, había cumplido su propósito. Si no lo tenía ella, no lo tendría nadie.
Obra de referencia:
La casa de Bernarda Alba, Federico García Lorca