Edición 2021/2022
Profesor: Belén Muñoz-rojas
3º ESO - Aula: 3.º AA
Microrrelato:
El náufrago y su barca
Los días pasaban y yo seguía ahí, en ese bote de madera
en medio del océano. Mi soledad, mi única compañía, y el
sonido de las olas golpeando la barca, la única melodía que
habían escuchado mis oídos desde el trágico accidente.
La esperanza ya estaba perdida, era como un ser inerte, sin
vida. Los rayos del sol agitaban mi cara durante el día, y al
anochecer la luna iluminaba mi rostro.
Es curioso que el ser humano ya al borde de la muerte, esté
más en paz que nunca. Pues así estaba yo, era como si mi
vida se tratase de un reloj de arena; la arena iba cayendo
conforme pasaban los días, menos tiempo me quedaba. Eso
sí, el tiempo pasaba lento, muy lento.
De repente, un día, una gaviota, se posó en la barca. Eso
me dio esperanza, pues como buen marinero que soy, sé
que las gaviotas siempre están cerca de tierra. Como
consecuencia, una fuerza interior salió de mí, y me dispuse
a remar con la poca energía que me quedaba.
Pasaron quizás treinta minutos hasta que avisté lo que
parecía ser una isla. Seguí remando con ímpetu pero, para
mi mala suerte, una tormenta que venía del oeste me
sacudió tan fuerte que perdí la consciencia.
Finalmente, desperté, no en la barca sino en una playa cuya
ubicación desconocía. Me levanté magullado y al dirigir la
vista hacia el interior vi un platanero. Corrí hacia él, perdí la
cuenta de cuántos plátanos me comí.
Cuando ya había comido lo suficiente, escuché una voz por
detrás, - ¡Eh qué hace usted aquí!- gritó un hombre, que por
su acento parecía colombiano. Me di la vuelta y le respondí
-Mi nombre es Francisco Mendoza y hace quince días que
naufragué.
Obra de referencia:
BASADO EN RELATO DE UN NÁUFRAGO DE GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ