Edición 2021/2022
Profesor: Verónica Jiménez Moreno
1º ESO - Aula: Los primeros literatos
Microrrelato:
El pasado 3 de marzo, una mañana lluviosa en el 221B de Baker Street, mi compañero de piso Sherlock Holmes se despertó, se sentó en su escritorio y se puso a estudiar un casa. Al rato bajó al salón desanimado. Dijo que estaba estancado. En esta situación suele tocar el violín para pensar y concentrarse, pero cuando abrió su funda para sacar el instrumento, no estaba.
Holmes estaba confuso. Siempre lo guardaba detrás del sofá. Estaba seguro de que no podía ser una confusión, ¡tenía que ser un robo! Recordó ver su violín por última vez el día 1. Agarró su lupa y examinó detrás del sofá. Finalmente encontró un coletero azul con manchas de ceniza, un cuadernillo de policía y una llave.
Luego hizo llamar a los que estuvieron en la casa los últimos dos días. Esa tarde vinieron la señora Hudson y el inspector Lestrade. Les interrogó con amabilidad. Se quedó despierto toda la noche pensando y extrañando su querido violín.
Al día siguiente, me explicó que la señora Hudson no pudo ser porque nunca lleva coletero, además, en aquel coletero había ceniza, pero ella no fumaba. Preguntó a Lestrade si era suyo el cuaderno y lo negó: él ya tenía el suyo. Tampoco pudo ser porque estuvo en la habitación con Holmes.
Sólo quedaba un posible sospechoso. Explicó que yo fumaba y que el tabaco se me cayó al colocar el coletero y el cuadernillo, que eran pruebas falsas. También pude haberlo hecho todo mientras él hablaba con Lestrade. Aparte, la llave era del armario de mi habitación, y me preguntó: “¿fue usted, Watson?”
Tuve que confesar que detestaba oírle desafinar. Es por eso que lo escondí en mi armario. A la semana siguiente me perdonó y, con una sonrisa, prometió mejorar su música.
Obra de referencia:
Shelock Holmes. La lectura fue utilizada para trabajar el género narrativo detectivesco.