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Edición 2021/2022

COLEGIO SAN PATRICIO - EL SOTO

Sofía Rebollo Martín

Profesor: Ana Sánchez-cruzat Borau

4º ESO - Aula: 4ºESOA

Microrrelato:

Mi abuelo solía contarnos aquella historia todos los veranos. Cuando lo hacía se le apagaba la mente vagabundeando por sus recuerdos olvidando el presente, elevaba la voz para que le prestásemos más atención e, incluso a veces, se podía ver aquel refulgente verde del que tanto nos hablaba reflejado en sus pequeños aunque centelleantes ojos.

Parece irónico, pero mi abuelo estaba casi ciego. Apenas me diferenciaba de mis hermanos cuando me acercaba a hablar con él, alguna vez incluso me llegó a llamar por un nombre femenino. Probablemente fuese el nombre de mi abuela, aunque nunca lo sabré. Jamás hablaba sobre ella y ni mi padre ni sus hermanas sabían nada acerca de su madre.

El abuelo pasaba mucho tiempo cerca del río. Se quedaba embobado durante horas mirando al fondo, como si intentase ver más allá de las piedras y ramas perdidas en la fugacidad del agua.
Un día, decidí pasar toda la jornada cerca del río. Tenía que haber algo. Algo por lo que mi abuelo no pudiese apartar la vista.
No pasó nada fuera de lo normal durante todo el día; ví saltar algún que otro sábalo y algunas imprudentes mariposas que volaban extremadamente cerca del río.
Hasta que llegó la noche. Estaba a punto de irme cuando el agua comenzó a tomar un tono aceitunado, empezó a desbordarse de su cauce, salpicándome. Sentí una especie de atracción, como un imán. No era yo mismo. No sabía lo que estaba haciendo ni pensando.
Me tiré al río como si de una piscina se tratase. De pronto sentí unos delgados y flexibles brazos rodeándome, y una sensación fría en mis labios ardorosos, un beso de nieve…

Al fin comprendí el ardor de aquellos ojos verdes de los que mi abuelo tanto nos había hablado cada verano.

Obra de referencia:

Leyenda 'Los ojos verdes', de Gustavo Adolfo Bécquer.

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