Edición 2021/2022
Profesor: Marisa Saugar González
4º ESO - Aula: 4ºESO A
Microrrelato:
Su pantano
Un solo movimiento y sería descubierta. El pecho le dolía y no podía respirar. Metida en un baúl rodeada de cueros y telas, maldecía su falta de reflejos al no haber escapado cuándo tuvo la oportunidad. Al cabo ya de al menos una hora, decidió asomar la cabeza para visualizar la situación. Ya no había nadie en la habitación, y no se oían más que las risas y la música de la fiesta del florecimiento. Decidió salir de su escondite con un entorpecimiento inconveniente, bajó las escaleras y se dispuso a escapar. Ya estaba enfrente de la puerta, y parecía que sus piernas se querían quedar a vivir en esa acogedora herrería. Ignorando la torpeza de sus piernas, se hechó a correr. Abrió la puerta y corrió. Corrió como si la vida dependiera de ello (que en cierta manera lo hacía). Antes no podia moverse, ahora no se podia parar. Se adentró en el Gran Bosque, algo que no hubiera hecho si tuviera el mínimo control de su cuerpo, y siguió corriendo. Cuando ya no sentía que hubiera alguna amenaza a su alrededor, siguió corriendo. Y siguió y siguió hasta que una sensación desconocida se apoderó de sus piernas. Era una sensación fría que la impedía continuar con facilidad: agua. Antes de que pudiera detenerse, ya estaba metida hasta las rodillas en un pantano del bosque. Se sintió un poco ridícula, como si las libélulas y las ranas la juzgaran. Y como por arte de magia, se dio cuenta de dónde estaba. Es como si sus piernas lo habían sabido todo desde el principio, y la habían guiado hasta allí. Estaba justo donde debía estar. Ahora solo tenía que esperar a que él apareciera.
Obra de referencia:
Laura Gallego, "Donde los árboles cantan".