Edición 2021/2022
Profesor: Sara García Motilla
1º ESO - Aula: A
Microrrelato:
Era una noche fría y oscura en el bosque de Tashbaan, a las afueras de Archeland.
En el rincón más oscuro y melancólico del bosque, donde nadie habitaba desde hacía mucho tiempo, había una pequeña cabaña de madera de roble y pino.
En ella habitaba un ser de estatura baja, pelo enmarañado, vestido con pieles de animales y botas de cuero: el duende Trumpkin. Tenía más de mil años y lo habían desterrado de su tierra por haber empleado un tipo de magia prohibida.
Trumpkin tenía un bastón con tres huecos. Cada uno tenía una esfera de un poder elemental: la primera perla era la del Fuego; la segunda, de la Invisibilidad; y la tercera, de la Teletransportación.
Al ser desterrado, las tres se esparcieron por Archeland, esperando que alguien las encontrara.
Trumpkin las quería de vuelta, así que una noche cogió su mochila y se dispuso a encontrarlas.
La primera que iba a buscar era la de la Teletransportación, porque eso le permitiría ir a por las otras más rápido.
El mapa le señalaba que la perla estaba en el Lago Draken, así que allí se dirigió. Al llegar se dio cuenta de que no iba a ser tan fácil como pensaba, porque custodiando la perla había un basilisco de tres metros de altura.
Trumpkin pensó rápidamente un plan y decidió distraer al basilisco con una piedra: la lanzó a los matorrales y el basilisco se fue directamente a por ella. Trumpkin buceo, cogió la perla y antes de que volviera el basilisco, se teletransportó.
Fue a por la otra perla, la del Fuego y luego a por la última.
Por último, regresó a su casa y colocó las tres perlas en el bastón, y de repente el bosque cobró vida: las plantas crecieron y vinieron animales de todas partes.
Al final, Trumpkin pudo descansar en paz.
Obra de referencia:
"Las crónicas de Narnia", de C. S. Lewis