Edición 2021/2022
Profesor: Elena Barañano Muñoz
2º BACHILLERATO - Aula: 2ºBACHILLERATO-B
Microrrelato:
Historia de un triste final
Asfixiarse, respirar y encontrar que el aire ha decidido marcharse. Esta es la sensación que me inunda al entrar por la puerta del viejo edificio donde vivo. Una escalera preside la estancia invitando a los visitantes a subir, dando a entender que hay algo más, quizá esperanza, pero que acaba disolviéndose dejando atrás la decepción que suponen las cuatro paredes que conforman mi piso.
Se dice que todo ser humano se aferra a una fuente de sosiego que le permite continuar luchando, en mi caso se llamaba Carmina. Esa chica de ojos azules que caminaba distraídamente por el edificio, siempre preocupada por ayudar a su familia. Ambos, nos habíamos propuesto encontrar nuestro verdadero lugar en el mundo, llegar a lo alto de unas escaleras cuya cima fuese nuestra mutua felicidad. Es por esto que movidos por una ilusión casi infantil habíamos decidido tomar las riendas y escaparnos esa noche. Miré el reloj, todavía quedaba una hora, mis pensamientos fueron interrumpidos por alguien que llamaba a la puerta. Se trataba de Elvira, la hija de Don Manuel.
¬—Buenas noches, no quería quitarle mucho tiempo. He comentado con mi padre el gran potencial que tiene, es difícil encontrar a alguien con tanta pasión por mejorar y creemos que es usted el idóneo para trabajar con él y poder posteriormente ascender en el mundo laboral—dijo una Elvira risueña.
—Aunque agradecido, me veo obligado a rechazarlo puesto que no es lo que había prometido a Carmina— respondí mirando de reojo el reloj.
—Es importante diferenciar entre una utopía y la cruda realidad Fernando — contestó.
Ahora al mirar a Carmina, ambos situados frente a nuestros enamorados hijos, recuerdo la conversación que cambió mi vida para siempre e incluso creo distinguir los lloros de Carmina esa noche al decirle que ya no la quería.
Obra de referencia:
Historia de una escalera, Antonio Buero Vallejo.