Edición 2021/2022
Profesor: Lara Cao Arroyo
4º ESO - Aula: B
Microrrelato:
Las manecillas del reloj me apuñalan la cabeza y yo, atado de pies y manos a la fina cuerda de mi cordura, ruego que pare, que pare mi mujer de llorar en la esquina de la habitación como si el loco fuera yo.
Hace unos años que mi mujer se comporta raro y aquel gato todavía me mira con esos ojos hasta los sesos. Su voz rota no dejaba de gritarme que la dejase en paz.
El día es lluvioso y se cubre de un aire óbito que me oprime los pulmones y me ciega los ojos. Al llegar, los ojos de mi mujer me miran con horror intentando retroceder más allá de la tumba, buscando consuelo en las manos de alguien o algo.
-Vengo a enterrar el hacha, a dejarte en libertad- digo con los ojos irritados, abiertos por si decidía huir.
De sus ojos brotaba miedo, pero el viento cambió, los árboles se reían y en mi esposa podía adivinar una sonrisa borrosa por la niebla. La tierra me tragaba los pies y estrujaba el alma. Un sonido atroz y chirriante ensordeció mis oídos, el maullar de “ese” gato.
Intenté huir, pero mis rodillas fallaron y me caí, mis dedos llenos de turba temblaban, de detrás de la tumba salía lo que se podía adivinar como un gato, y mis ojos se salieron de órbita. Era mi fin, el verdadero fin. ¿Qué era de verdad? Haciendo de entrañas corazón, salí corriendo de allí y al mirar atrás, ya no había nada, ¿será la medicación? Corrí hasta salir de aquella pesadilla. Cogí mi coche y mi cordura y conduje con el corazón acelerado
-Otra vez tú- dije en cólera, a punto de llegar. Su ronroneo me golpeó la cabeza.
Está oscuro. ¿Estoy vivo? Cubierto de sangre. Estoy muerto.
Obra de referencia:
Edgar Allan Poe escritor estadounidense que publicó en un periódico de Filadelfia, el Saturday Evening Post a mediados del siglo XIX el cuento de terror El gato negro.