Edición 2021/2022
Profesor: Alicia María Calderón González
1º ESO - Aula: C
Microrrelato:
“En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como don Quijote los vio, dijo a su escudero:”
—La aventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertamos a desear; porque ves allí, donde se descubren treinta o pocos más desaforados gigantes, con quien no pienso hacer batalla.
—¿Esos gigantes? —dijo Sancho Panza.
—Aquellos que allí ves —respondió su amo—, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas.
—Mire usted —respondió Sancho— que aquellos que allí se parecen sí son gigantes, no molinos de viento, y lo que en ellos parecen aspas son los brazos.
—Bien —respondió don Quijote— que estás cursado en esto de las aventuras: ellos son gigantes; y yo no voy a osar molestarlos, y ponte en oración en el espacio que yo no voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.
—Usted debería luchar y enseñarles que los manchegos son fieros. — Dijo Sancho Panza.
Y, diciendo esto, Don Quijote, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que sin duda alguna eran gigantes, aquellos que iba a acometer. Sin previo aviso los molinos de viento se convirtieron en gigantes, exactamente como anunció don Quijote. Sus gigantes aspas se convirtieron en brazos, que cogieron a don Quijote y le elevaron por los aires. Acto seguido los gigantes se elevaron. Le cogieron de nuevo, estaba volando por encima de las nubes. Y le soltaron. Este bajó a toda velocidad. Mientras caía, un gigante le dió una patada que hizo que se precipitara a un lejano lago. Sancho Panza apareció con Rocinante en aquel remoto lugar. Don Quijote salió raudo del lago calado hasta los huesos. Y miró a Sancho decepcionado, a un Sancho que se quedó mudo.
Obra de referencia:
Lectura de referencia: Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes Saavedra