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Edición 2021/2022

COLEGIO JESÚS MAESTRO

Inés Huidobro Mouvet

Profesor: Inmaculada García García

4º ESO - Aula: 4º ESO B

Microrrelato:

Ni una nube. No había una sola nube. Llevaba lloviendo una semana seguida, sin parar, como si el cielo fuese un crío enrabietado, tan frustrado que no sabe ni por qué llora. Pero él vino. Vino. Cambiando la lluvia por su temporal. Porque eso es lo que era. Un temporal de ideas, de emociones, de rizos, de sorpresas… Pero temporal, al fin y al cabo.

Conocí a Teo en el bar de Fabio. El único sitio abierto los domingos por la tarde. No hablé con él. Tan solo le observé. Aunque yo ya le había visto. Bajando a la playa por la mañana, con la tabla bajo el brazo. Remando hasta el pico y subiéndose a la cresta de la ola. Cayéndose. Volviendo a remar. Volviendo a intentarlo y volviendo a fallar. No surfeaba bien. Mejor dicho, se le daba fatal. No tenía equilibrio ni era ágil ni rápido. Pero ahí estaba. Todas las mañanas, a eso de las 8, con el neopreno a medio poner y las manos llenas de parafina.

Eso era lo que me gustaba de él. Su rabia. Su rabia por domar la ola, su rabia por no dejarse llevar por la corriente, su rabia por hacerse escuchar sobre el rugido del mar, por hacerse ver, por hacerse notar. Pero se agotaba. Lenta y pausadamente, pero se agotaba. Poco a poco se iba apagando, y cuando se terminaba no dejaba nada más que oscuridad. Porque él no traía luz, él traía fuego. Alumbraba todo haciéndote pensar que era tu sol. Pero tan solo era un cometa, que arrasaba quemando todo lo que tocaba, dejándote hecho cenizas.

Paula ingresada en el hospital, eran cenizas. La playa con precintos de policías; el campanario de la Iglesia, aquel 5 de julio, el machete enterrado… Todo eran cenizas.

Obra de referencia:

Basado en Grandes esperanzas de Charles Dickens

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