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Edición 2021/2022

COLEGIO BALMES

Dario Ramiro Pérez

Profesor: Desirée Flores Querol

4º ESO - Aula: 4ºB E.S.O

Microrrelato:

Hallábase Pedro, un muchacho de dieciséis años, alto, robusto, y cuya cara parecía tallada por los ángeles que protegen el trono y reino de Dios; y Anna, una mujerzuela de diecisiete jovencísimos años, de altura media, mona, agradable, pero que, por gracia, o desgracia del destino, se le había arrebatado el don de escuchar a los gorrioncillos canturrear.

Pedro y Anna eran amigos de la infancia y, al crecer con su amiga, Pedro aprendió esa tan extravagante y a la vez expresiva manera de comunicarse y expresarse. Pedro estaba perdidamente enamorado de Anna, tanto así que siempre que estaban juntos, este aprovechaba para decirle todo lo que sentía: le decía qué le gustaba de ella, en lo mucho que pensaba en ella al irse a dormir, y lo que le dejaba sin aliento sobre ella; y claro, ella no escuchaba más que el ensordecedor silencio que la aturdía y no la dejaba oír.

Sin embargo, una mañana con un cielo tan claro como el agua del lago de un monte perdido, Pedro acompañó a Anna al hospital, pues ella le había dicho que tenía una sorpresa para él. Estuvo en una sala esperando, ansioso y preocupado, durante varios minutos. Lo que a él le pareció una eternidad fueron unos simples veinte minutos. Al terminar la espera, Anna salió muy contenta con un pequeño casquito blanco en su oreja derecha. Algo le pareció a Pedro, que cuando se dio cuenta del aparato milagroso que a su amiga le habían puesto, él se desmayó.

Ahora que ella no podía omitir lo que él decía, Pedro se quedó sin nadie a quien decirle lo que sentía por Anna, y por miedo a su reacción, Pedro jamás pudo confesarle que la quería con locura.

Obra de referencia:

Marianela de Benito Pérez Galdós

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