Edición 2021/2022
Profesor: Mª Begoña Cortés Cardo
3º ESO - Aula: Jiménez
Microrrelato:
La última del ciego
¡Maldito aquel ciego que tanto me enseñó y a base de cuánto! No fue suficiente con el
jarrón y la longaniza, nuevas enseñanzas me esperaban. Bajo el solo una mañana el ciego
llévame a aquel monte desde el que hasta el de allá pueblo se logra observar. Esta vez si
logré ver la razón de acudir, pues el ciego debía conversar con aquel comerciante para
algunos asuntos suyos. Yo, como tal niño que era, no moverme y tumbado junto al ciego
hasta que llegara aquel comerciante permanecer no era opción para mí y decidí comenzar
a moverme y jugar. El ciego, que con el pie izquierdo levantó aquel día y con voz
profunda díjome “Lázaro virtudes mayores que la paciencia hay contadas con los dedos
de la mano y una de las pocas tuyas, no es”. Yo siquiera en oírle me molesté y continué
a lo mío, a lo que el ciego, con maldad y calma decidió abandonar el lugar por completo
sigilosamente sin que yo diéreme cuenta. Tiempo después regresé al teórico punto en el
que se encontraba el ciego que, por supuesto, había abandonado hace ya un rato. Regresé
a casa donde la puerta estaba completamente cerrada y adentro, plácidamente el ciego
descansaba con una sonrisa de maldad. Aquella noche huérfano la pasé, sin un techo bajo
el que dormir, sin una tela con la que arroparme, como un perro bajo la oscura noche. De
aquel momento en adelante jamás paciencia faltó en mí, cosa que agradezco
desmesuradamente a aquel maldito ciego del que tanto aprendí.
Alejandro López Mora.
Obra de referencia:
Lectura de referencia: Lazarillo de Tormes, Anónimo.