Edición 2021/2022
Profesor: Juan Francisco Díaz Hidalgo
2º ESO - Aula: 2º B
Microrrelato:
Nací hace mil años y no se puede decir que tuve la mejor suerte. Mi familia era rica y, por lo que sé, eso no tiene nada de malo. Pero como era tan rica compraron las dos perlas de la vida eterna. Estas te dan la vida eterna, como su nombre indica.
Lo que hay que hacer para activarlas es abrir la perla y dejar que el fluido que lleva dentro te entre en las venas. Como todo el mundo quería la vida eterna nos las intentaban robar.
Un día, no había tareas para hacer así que estábamos los cuatro en el salón sentados en el sofá y oímos un fuerte ruido. Vimos que eran unos ladrones, ¡HABÍAN ROTO LAS VENTANAS! Eran cinco, recuerdo. A papá lo mataron a puñaladas y a mi hermanito se lo llevaron. Yo escapé con mi madre y para que no se pudieran llevar las perlas, hice una raja en el brazo a mí y a mi madre, corté las perlas y nos las pusimos. Me quedé flipando, se regeneraron los cortes al instante. Luego nos escondimos en una habitación oculta subterránea que papá había construido por si pasaba esto algún día. Después de que vieran que las perlas estaban rotas y vacías empezaron a gritar buscándonos. Mi madre me tapó la boca para que no nos oyeran, porque estaban encima y ella sabía que yo tenía mucho miedo. Empezaron a tirar las cosas de las estanterías, solo se oían cristales y cerámica rompiéndose. Luego, cuando vieron que habíamos desaparecido, se fueron. Después de media hora salimos, me acuerdo de que me temblaban las piernas, sentía un nudo en el estómago y estaba un poco mareado. Nos fuimos de casa corriendo, ni cogimos las zapatillas por el miedo, y eso es todo lo que recuerdo.
Obra de referencia:
El chico que tenía 1000 años. Ross Welford