Profesor: Iris Hernández Vera
1º BACHILLERATO - Aula: Calígula
Microrrelato:
CESONIA- CALÍGULA
Una vez más te encuentro con otra mujer, ignorando lo que siento por ti y el dolor que eso me provoca, Calígula. Otra vez regreso sola a mi habitación, reprendiendo a mi propio corazón por este sufrimiento que me desborda.
¿Por qué me haces esto? Un día actúas como si fuera tu único amor, parece que quisieras pasarte eternamente a mi vera. En cada abrazo, en cada roce nuestras almas se reconocen, unas almas que estaban destinadas a hallarse, unas almas que, quizá, en otra vida ya vivieron juntas.
Me pregunto si en esa lejana existencia llegaste a quererme bien, si tus ojos me miraron con amor y no solo con pasión. Me pregunto si ahí, por fin, conseguiste ser feliz. Esa felicidad que no encuentras conmigo.
Empero, mi alma se queda desolada, huérfana de tu calor, cuando mis ojos se topan contigo, compartiendo tus caricias con otras mujeres. Tocándolas como lo haces conmigo, susurrándoles con esa blanca sonrisa que antes me pertenecía.
¡Qué pena tan grande habita en mí! Comprendo, entonces, que no ha habido cambio en ti, que continúo siendo indiferente e intrascendente a tu lado y me doy cuenta de que todo mi esfuerzo en comprenderte, en mejorar, ha sido en vano; pues prefieres llenar tu vacío perdiéndote en la compañía de otras.
Lo que más me llena de frustración es que, a pesar de tus fríos sentimientos dirigidos hacia mí, siempre estaré deseándote y queriéndote. A pesar de tus soberbios actos, si algún día me faltas, te anhelaré tanto que no saldré de este cuarto recordando tu frígido cariño, recordando tu forma tan especial de hablar. Y, aunque todos deseen tu muerte, en mí es imposible que viva esa aversión, pues si en este momento no soy capaz de odiarte, nunca lo haré.
Obra de referencia:
Albert Camus investiga en Calígula la búsqueda de libertad del emperador