Profesor: Noelia García Toro
2º ESO - Aula: 2ºE
Microrrelato:
CONCIENCIA
El vídeo circulaba por las redes sociales, logrando cada vez más likes. Un chico lo observaba en silencio en una esquina de su cuarto a través de su teléfono. En él se veía a un niño corriendo, huyendo de un enjambre de avispas mientras otros grababan. Sabía quién era: el chaval iba con él al instituto. Nunca había cruzado una palabra con él. Notas altas, brillante. Y allí estaba. Intentando zafarse, desesperado, de unos bichos. Abrió la caja de comentarios; todos llenos de humor ácido, burlas.
Una intensa incomodidad, al instante, nunca antes se había sentido así. Era una mezcla de impotencia y vergüenza. La sangre le hervía. ¿Cómo se podía permitir algo así? ¿Por qué la gente reía y se burlaba del niño? Esos pensamientos lo invadían, lo golpeaban y lo confundían. “Pero tampoco puedo hacer nada… ¿Y si me pasa algo a mí?”. Se sentó en su cama, apagó el teléfono y fingió que nada ocurría.
El tiempo pasó. Volvía a verlo cada día en el instituto, cada día más cabizbajo, cada día más asustado. Lo veía siempre. Y nunca hacía nada. Los había visto más de una vez... No reaccionaba. Por fuera ignoraba, por dentro, su conciencia lo acosaba a él.
No era el único. Daba igual cuando sucedieran; en el patio, en la calle… donde fuese. Daba igual de quién se tratase; compañeros, profesores, amigos… Unos, simplemente, lo tomaban como espectáculo. Otros, se retorcían por dentro con miedo, pero acababan observando sin reaccionar.
A nadie le importaba. Al menos hasta que llegó aquel día. El accidente. Todo cambió a partir de ese momento. Las noches se volvían eternas. No podían conciliar el sueño. Culpa, la llaman.
A veces, para que el mundo reaccione hace falta que estalle para darse cuenta de que algo grave pasa.
Obra de referencia:
Invisible de Eloy Moreno