Profesor: Juan Alfonso García-abadillo Díaz-madroñero
3º ESO - Aula: 3º B CHAPINERÍA
Microrrelato:
Mi nombre es Nereira Muray y vivo en un pueblo lejano junto a la playa. Pero hay algo que nadie sabe de este pueblo, cada año llegan a desaparecer más de veinte personas, en cada verano sin fin, solo aparecían sus cuerpos flotando.
Hoy es el último día de clase, me encuentro mirando el viejo edificio del instituto, cada año parece ser más y más antiguo. Al entrar me dirigí directamente a mi aula, dejé mis cosas en mi asiento. No pasaron ni diez segundos cuando mi grupo de amigos se puso a mi alrededor.—¿Vas a salir este verano? —Dijo una de ellas.
—No, mis padres han decidido que nos iremos de vacaciones a otro sitio. —Respondió otra.—Este año también me quedo —Esta vez hablé yo. Nos quedamos así charlando, hasta que llegó el profesor. Cuando terminó el día, nos despedimos y nos deseamos un feliz verano. Al día siguiente desperté por unos fuertes gritos, no me asusté, sabía de que se trataba. Me vestí y bajé para salir, allí gente rodeaba a alguien en medio. Se trataba de un hombre, estaba pálido, con los ojos abiertos sin vida. Había muerto en el mar, como todos los chicos y hombres anteriores. Mis ojos pasaban de persona en persona, otros estaban asustados, otros simplemente lloraban, hasta que mis ojos se cruzaron con un chico que nunca vi. Se notaba confundido sin saber cómo es que ese hombre pudo ahogarse en el mar.—¿Eres nuevo aquí? —Le pregunté una vez que me acerqué.
—¿Se nota mucho? —Dijo sin poder apartar la mirada del cadáver.
—Déjame decirte que deberías irte de aquí —Dije siguiendo su mirada.
—¿Por qué? —Respondió rápidamente.
—Este lugar está maldito —Me miró como si fuera una criatura de tres cabezas.
Se podría decir que después de eso nos fuimos conociendo más.
Obra de referencia:
El conde Lucanor, don Juan Manuel.