Profesor: Raquel Galindo PÉrez
2º ESO - Aula: 2º ESO
Microrrelato:
Todo empezó cuando mi perro Rocky entró en mi habitación con un objeto raro entre los dientes. Esta vez no era una pelota ni un juguete roto. Era un cubo pequeño que parecía hecho de madera, pero la madera tenía un brillo extraño, como si estuviera vivo.
Rocky lo dejó en mi cama y se quedó mirándolo como si esperara que hiciera algo. Yo lo toqué con un dedo y el cubo vibró un poco, como si estuviera despertando. De repente se abrió solo y de dentro salió una especie de humo azul que no olía a nada, pero se movía como si tuviera ganas de jugar.
El humo empezó a formar figuras en el aire. Primero un barco, luego un dragón pequeño, luego una montaña que se deshacía como arena. Rocky ladraba cada vez que aparecía una figura nueva y yo intentaba atraparlas con las manos, aunque se deshacían en cuanto las tocaba.
El cubo seguía creando formas cada vez más rápidas. Un coche, un robot, un castillo, un pez gigante que nadaba por encima de mi escritorio. Rocky saltaba intentando orderlos y yo no podía parar de reírme porque parecía que estábamos dentro de un videojuego.
Después de un rato el humo volvió al cubo como si estuviera cansado. El cubo se cerró solo y dejó de brillar. Rocky se tumbó a mi lado, agotado pero feliz, y yo guardé el cubo en mi estantería.
Desde ese día, cada tarde lo abrimos un ratito para ver qué nuevas figuras decide inventar. Es como tener un cine mágico solo para nosotros.
Obra de referencia:
Hemos leído en clase algunos microrrelatos de años anteriores y en la clase de Lengua hemos estudiado el microrrelato como subgénero narrativo con la lectura de algunos textos más clásicos.