Profesor: Nuria Romero Flórez
2º BACHILLERATO - Aula: 2º Bachillerato B
Microrrelato:
Crónica de una brújula propia
El despertador suena. Lo apago con desgana y me quedo inmóvil, sintiendo cómo la gravedad de este lunes pesa más que la de ayer. No es cansancio físico; es la consciencia de que el engranaje del mundo ha empezado a girar y espera que yo encaje en mi lugar correspondiente sin hacer ruido.
Salgo a la calle. El aire gélido me golpea. Camino hacia el instituto sorteando persianas metálicas que suben con pereza y rostros que miran sin ver. Al llegar a clase, el ritual de despojo comienza: exámenes que anulan la seguridad y nombres que pierden su valor. Así, desnudan nuestras ilusiones, dejando solo el eco de lo que un día creímos que llegaríamos a ser. Comprendo entonces que, si el viento no sopla a tu favor, el mundo espera que te des por vencido incluso antes de que aprendas a soñar.
Paro. El segundero del reloj de la pared avanza. Me encuentro encerrada en un sistema que gira sin descanso, demasiado ocupado como para fijarse en alguien que se ha quedado parado por dentro. Siento constantemente la tentación de esa inercia que te invita a dejarte llevar por la corriente, a aceptar “tu destino”.
Nadie vendrá a rescatarme de esta monotonía. Nadie derribará esos muros por mí.
Súbitamente, entre el murmullo hueco de los pasillos, comprendo que no necesito a nadie. Mis circunstancias son tan solo el rozamiento del aire; el impulso necesario para cambiar de dirección. Pueden condicionar mi punto de partida y obstaculizar el proceso, pero sólo yo sostengo el volante de mi vida.
Sigo adelante porque prefiero el peso de la realidad sobre mis hombros a la seguridad de caminar por una ruta que no me pertenece. El camino es abrupto, los muros no han caído, pero el miedo ya no es el que manda.
Obra de referencia:
[Basada en la obra de Víktor Emil Frankl (1905-1997) El sentido de la vida ].