Profesor: Nuria Romero Flórez
2º BACHILLERATO - Aula: 2º Bachillerato D
Microrrelato:
La flauta y la maza
El Flautista de Hamelín cruzó el linde de la ciénaga con la barbilla apuntando al cielo. Tras él, un centenar de niños avanzaba con paso firme, encadenados a una melodía que les inyectaba visiones de castillos de azúcar y nubes de algodón. El músico buscaba el rincón más rastrero del bosque, un lugar donde la ley no se atreviera a pisar, para ocultar su valioso botín humano.
De pronto, un muro de carne y lodo bloqueó el sendero. Shrek, un ogro de piel curtida por mil inviernos y ojos pequeños, lo observaba mientras se rascaba la barriga con una indiferencia insultante. El aire se volvió pesado, saturado por el olor a cebolla y pantano estancado.
El músico, ofendido por la interrupción, hinchó los pulmones hasta casi estallar las costuras de su traje. Usó su frecuencia más poderosa, una nota mágica y vibrante diseñada para doblegar la voluntad de las bestias más feroces. La vibración sacudió los juncos, pero al llegar a los oídos del ogro, la magia pareció resbalar inútilmente sobre una capa de mugre y cera endurecida.
Shrek bostezó con fuerza. Con una lentitud exasperante, atrapó una cucaracha que paseaba por su hombro y, con un giro de muñeca, se la lanzó al impecable sombrero de plumas del flautista.
- ¿Has terminado ya con el ruidito? -gruñó el ogro, soltando una carcajada-. Si buscas que alguien baile, prueba en el pueblo. Aquí traes algo que se coma, ¡fuera de mi ciénaga!
El silencio que siguió fue sepulcral hasta que estalló la primera carcajada. Los niños, despertaron, señalaron al Flautista que ahora parecía ridículo con un insecto en la frente. El villano huyó humillado, mientras los chavales decidían que una vida de juegos en la ciénaga junto a Shrek era preferible a cualquier promesa.
Obra de referencia:
Basado en la obra Rebelión en la granja de George Orwell