Profesor: Juan José Blázquez Calvo
1º ESO - Aula: 1º ESO D
Microrrelato:
Era un día como todos. Yo iba al cole, veía a mis amigos y luego fútbol. O eso es lo que pensaba yo que iba a pasar.
Cuando me desperté y fui a desayunar, mi padre ya estaba teletrabajando y mi madre en el trabajo. Fue como si mi padre no me hubiera visto porque ni los buenos días me dio. En el cole todos estaban muy raros; nadie hablaba y los profesores solo nos mandaban deberes y no hacían nada más. Fue como si nadie tuviera sentimientos.
Al acabar las clases, vi en las noticias no sé qué de una infección de los sentimientos.
En ese momento entendí todo: era un apocalipsis. Y, además, decían qué si nadie conseguía la cura en dos horas, todo el mundo se quedaría sin sentimientos; pero, entonces, los presentadores dejaron de hablar y se quedaron quietos afectados. Así que decidí usar la aspiradora de minutos, la que utilicé para recuperar mi cumpleaños pero que al final resultó ser para salvar a mi mejor amiga. El caso es que tenía que recopilar minutos de alegría de la gente que quedaba con sentimientos para, luego, dárselos al mundo entero. Fui a varios lugares como a un partido, a un cumpleaños, a un concierto, etc. Pero cuando cogía los minutos de felicidad, instantes después, la gente se quedaba petrificada. Cuando por fin tenía el tiempo suficiente de felicidad para el mundo entero, puse la aspiradora en modo expulsión y los alegres minutos subieron a las nubes, cayendo en forma de lluvia para todos. Así es cómo todo el mundo recuperó los sentimientos.
Obra de referencia:
El ladrón de minutos, de David Lozano. Leído en el plan lector, en la biblioteca