Profesor: Mónica Sellers Urieta
2º ESO - Aula: D
Microrrelato:
Mi nombre es Hansel y vivo con mi hermana Gretel. Aquella noche, sentado en el sofa, viendo la tele, estando a punto de dormirme, de repente, escuché un grito de mujer que venía del piso de arriba. Me asusté, pero no le di importancia. Al rato, otro grito. Esta vez me preocupé:
— ¿Y si le ha pasado algo? ¿Y si necesita ayuda? ¿Y si está en peligro?
La única respuesta que encontré fue ir a ayudarla. Salí de casa y decidí tomar el ascensor. Tardó más de lo habitual, aunque fue solo un piso, se sintieron como treinta. Todo era silencio. Mis pulsaciones subían descontroladamente. Mi piel se erizaba.
Cuando se abrieron las puertas, ahí estaba: el apartamento 31. Me acerqué y toqué la puerta. Estaba abierta. Lo primero que noté fue un olor nauseabundo que casi me hizo vomitar, y lo segundo... que seguía en mi casa. Juraría que acababa de salir. Aún así, decidí buscar la fuente de ese repugnante olor.
No me costó deducir que provenía del baño. Me acerqué. A cada paso, el suelo crujía más, hasta que llegué a la puerta. La abrí. No quería ver lo que había, aún así lo hice. Un cadáver de mujer en la bañera. Salí a toda prisa, nada tenía sentido y mi cabeza se abrumaba con todas las cosas que no lograba entender, hasta que todo encajó: Poco antes, después de una fuerte discusión, acabé con la vida de Gretel.
Tras asimilar lo que acababa de hacer y sus consecuencias, me senté en el sofá y encendí la tele. La culpa y el remordimiento volvían a disiparse en un mundo de confusion y olvido. Entonces, sentado en el sofa, viendo la tele, estando a punto de dormirme, de repente, escuché un grito de una mujer que venía del piso de arriba.
Obra de referencia:
HERMANOS GRIMM: Hansel y Gretel