Profesor: Mónica Sellers Urieta
2º ESO - Aula: B
Microrrelato:
Me dirigía hacia el estudio dispuesta a conseguir esa colaboración con la celebridad de las redes sociales @willelking_2005, más comúnmente conocido como Will, que dispararía mi carrera como influencer. Para conseguirla, tendría que competir contra otros cuatro niños en unos retos basados en sus vídeos. Tenía esperanzas, como mi madre siempre dice “ somos ganadoras, siempre conseguimos lo que queremos” . Al llegar reconocí a los que serían mis rivales, menos a un chico que apestaba a pobre y se presentó como Oliver. El resto eran una panda de influencers mediocres: Vega, Billy y Ricky.
La puerta del estudio se abrió y todos nos erguimos inconscientemente mientras Will se presentaba, nos recibía y nos explicaba las normas, aunque nadie prestó atención de verdad. Estábamos demasiado nerviosos como para escuchar. Los siguientes minutos pasaron en un abrir y cerrar de ojos. Nos eliminamos todos menos Oliver por razones absurdas, casi parecían ensayadas, haciendo retos virales llevados al extremo. Acabamos en una sala polvorienta que en otro tiempo habría sido una enfermería, siguiendo las instrucciones de Will de esperarle allí en silencio absoluto.
Cuando pensábamos que se había olvidado de nosotros, escuchamos pasos que provenían del pasillo. Al llegar, algo en su carismática expresión cálida había cambiado. Su sonrisa se había sustituido por una mueca de asco y frialdad, y no pasó del umbral de la puerta mientras decía:
–En fin –Suspiró– Habéis perdido.
–¿Podemos… podemos irnos a casa? –Preguntó Ricky sin levantar la mirada del suelo.
–A eso iba: No.
–¿Cuánto más tenemos que quedarnos aquí? –Inquirió Vega con tono irritado.
A Will le brillaron los ojos, y entonces supimos que algo iba mal. Antes de que pudiéramos pararle, cerró la puerta y se hizo el silencio.
Supongo que no debimos hacer esos retos.
No nos debimos dejar influenciar.
Obra de referencia:
ROALD DAHL: Charlie y la fábrica de chocolate