Profesor: Laura De Frutos
3º ESO - Aula: 3º B
Microrrelato:
Entre luces y estrellas
Una gélida mañana de invierno, Melibea fue a casa de Lázaro, ¿razón? Iban a por Calisto que vivía lejos, cruzando un río por el cual solo se podía pasar esperando en el muelle a por un barquero, el cual no era muy afable a los niños y siempre parecía enojado con la vida, cosa que a Lázaro y a Melibea les daba igual.
En el muelle se encontraron solos, el barquero seguramente se había dormido y ninguno estaba dispuesto a interrumpir su sueño, por lo que se dispusieron a buscar otras alternativas, caminando por el claro, en busca de rodear el río o pasar sobre él, pero la capa de hielo era muy fina, las piedras se hundían y rodearlo era imposible. En el proceso descubrieron madrigueras de castores ya abandonadas bajo el caudal. Madera, si, madera-pensaron- habían encontrado la solución. ¿Cómo lo encontrarían? No lo sabían, pero debían hacerlo antes del anochecer para ir a ver la “primavera nevada” juntos, casi al segundo pensaron en el barquillo que estaba en el muelle, no lo habían visto ¿ EN SERIO?, con mucho cuidado de no despertar al barquero lo desataron y pasaron como pudieron, lo volvieron a atar al otro muelle, las luces se comenzaban a encender y debían correr para llegar, con mucha fuerza de voluntad, porque carecían de resistencia, vieron a Calisto, como si fuera la estrella de Belén. Lo alcanzaron, para al final de la tarde. En lo más alto de la llanura entre la escasa luz del sol y el tintinear de las estrellas, vieron lo que consideraron “las lágrimas de las estrellas”.
Obra de referencia:
La autora, se ha inspirado en diferentes personajes de los libros que hemos leído este año, como pueden ser <lazarillo de Tormes y la Celestina