Profesor: Laura De Frutos
3º ESO - Aula: 3º B
Microrrelato:
En una ciudad pequeña y antigua donde aún sonaban las campanas cuando era una hora en concreto, vivía Bruno, un viejo que
desde siempre contaba secretos y problemas de los demás. No era brujo, pero sus
palabras hacían que siempre todos le creyeran.
Un día fue a buscarlo una joven escritora llamada Alba, enamorada de Modesto. Alba
no acudió a él por magia; solo quería saber dónde coincidir con él “accidentalmente” y,
ya que Bruno lo sabía todo, decidió visitarlo.
Alba lo escuchaba atenta. Él le habló de los peligros y de los problemas en los que se
podía meter, pero ella aceptó. Bruno decidió involucrarse más e intervino en esos
“encuentros” para que todo saliera como ella y el habían planeado. Lo primero que
hicieron fue escribir una carta para que él fuera a la plaza cerca del parque donde
Modesto solía estar. Fueron unas palabras sinceras que automáticamente hicieron que
Modesto sintiera curiosidad por saber quién era la persona detrás de ese mensaje.
Él fue, pero ¡oh sorpresa!, era Alba la que estaba ahí. En ese momento no era lo que él
esperaba, pero ella le dijo que había recibido la misma carta. Hablaron y rieron, pero
no tocaron más el tema. Tiempo después, Modesto se encontraba con Alba en
mercados, calles y librerías. Sin embargo, la madre de Modesto, que conocía bien a
Bruno, descubrió que aquello no era “casualidad”. Primero habló directamente con
Bruno y le ofreció dinero para acabar con todo eso y para que su hijo se desinteresara
por Alba.
Bruno traicionó a Alba e hizo de todo para que los enamorados no estuvieran
juntos. Tanto Alba como Modesto recibieron una carta que decía que ya no se querían
ver, pero todo fue obra de Bruno.
Finalmente, Modesto se casó con otra doncella sin ser feliz. Alba pasó toda la
vida esperándolo.
Obra de referencia:
La autora se ha basado en la lectura de La Celestina.