Profesor: Alicia Rodrigo Fernández
2º ESO - Aula: A
Microrrelato:
Molestias y errores
Hace mucho tiempo (desde que nací) que no echo una mirada a ningún dispositivo tecnológico, pues en mi familia siempre ha sido así; aunque este tipo de dispositivos están ahora muy de moda.
Pero cuando yo tenía trece años, me entraron, después de ver un anuncio, las imperiosas ganas de comprarme el juego a la moda en mi clase: el FIFA 26.
Después de un tiempo investigando, me enteré de que para poder jugar a un juego necesitaba algo más que un pequeño y fino disco, por lo que decidí comprarme la Playstation 5.
Mis padres mostraron cierta resistencia a comprarme una, así que decidí obtener algo más de dinero por mi cuenta, pues una PS5 cuesta quinientos euros y el disco, otros sesenta más. Empecé con todo tipo de negocios: vendiendo pulseras, libros, arreglando tippex, ayudando a la gente… Pero, lamentablemente, nada funcionó como esperaba y solo conseguí dos euros y treinta y siete céntimos.
Empecé a insistir a mis padres para que me dieran el dinero, pues poco obtendría yo con mis emprendimientos. Estuve un año insistiendo y, después de algunas broncas, por fin cedieron y me dieron el dinero.
Emocionado, fui directamente al Corte Inglés a comprarme la Playstation. Pagué y llegué a casa. Con mucho cuidado, abrí la caja y la saqué, cogí el mando y lo encendí. Inserté el disco en la ranura, dejé la PS5 en la mesa y me senté cómodamente en el sofá con el mando en la mano. Pero me di cuenta de que sin pantalla no podía hacer nada.
Y, desde aquel día, esa valiosa caja blanca sigue decorando mi habitación como un cuadro más.
Obra de referencia:
Diego Blanco, "El club del Fuego Secreto. El museo de los cuentos"