Profesor: Raquel Zaldívar Sansuán
3º ESO - Aula: 3º E
Microrrelato:
Sinfonía
Aquel día me levanté pronto como de costumbre, me vestí y me fui a currar. Llegaba tarde por el tráfico como todos los días. Entré por la puerta trasera de la oficina y me acomodé.
Henry se me acercó con una sonrisa y me preguntó: Oye, ¿te encuentras bien? -Le respondí con mi rostro pedante - Sí, fenomenal. Él se apartó sin expresión alguna y siguió con su trabajo. Dieron las 6 y 30 de la tarde y eso significaba irme a casa.
Llegué, me recosté en el borde de la cama y me quedé completamente dormido. Otro día igual que el resto. Espera, ¿por qué no puedo levantarme? Me había convertido en un insecto, un asqueroso e inservible insecto.
Joder, debo ir a trabajar. ¿Qué hago yo ahora? La frustración me ganó. No podía moverme como siempre.
Intenté ir al curro. Al llegar todo se sentía raro. La cara de asco de mis compañeros era evidente. El desprecio y el desagrado era gigante. Me echaron como lo que era, un insecto desagradable. Al llegar de nuevo a mi casa, por accidente me crucé con un espejo y vi ahí mi horrendo reflejo.
Vi a ese insecto en el reflejo, pero lo raro es que al otro lado del espejo sólo estaba yo. Entonces, ¿quién soy realmente? Sólo soy un hombre menospreciado por la sociedad y por sí mismo, un fracasado en su totalidad, triste, solo y miserable. Lo único que pude hacer fue romper con mi puño cada uno de los espejos de casa y aun así seguía sintiéndome de esta forma, mi forma de vivir.
Obra de referencia:
Metamorfosis, Kafka