Profesor: Raquel Zaldívar Sansuán
2º ESO - Aula: 2º ESO F
Microrrelato:
Guerras internas
La llamada llegó a las 2:43 de la madrugada. Nadie habló al otro lado, pero el operador juró haber escuchado una respiración entrecortada, como si alguien intentara no hacer ruido. La dirección era un edificio viejo, de esos que crujen incluso cuando no hay viento.
Cuando el inspector Vega entró, lo primero que notó fue el silencio. No un silencio normal, uno denso, pesado, como si el viento estuviera deteniendo algo.
El primer cuerpo estaba en la cocina. Un hombre, ojos abiertos, expresión congelada, no había sangre. El segundo en el salón. Una mujer sentada en el sofá, como si estuviera esperando a alguien. El tercero tardaron más en encontrarlo. Estaba en una habitación, dentro de un armario, tapándose la cara.
- ¿Qué los mató? – preguntó uno de los policías. Nadie tenía respuestas.
Entonces Vega vio el detalle: todos esos espejos de la casa estaban cubiertos con sábanas, excepto uno en el pasillo.
Se acercó despacio.
Su reflejo lo imitó…al principio.
Pero cuando levantó la mano, la figura del espejo tardó una fracción de segundo en reaccionar.
Lo suficiente.
Vega quedó inmóvil. Sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Miró a su alrededor, nadie más parecía haberlo notado.
- Cubrid ese espejo – ordenó con la voz cortante.
Un agente obedeció, pero antes de que la sábana lo ocultara por completo, Vega vio algo más.
Su reflejo sonreía.
Él no.
Esa noche el informe oficial habló de causas desconocidas: un caso sin resolver. Pero al día siguiente, encontraron un cuarto cuerpo en la morgue.
Era el inspector Vega.
Aunque, según todos, él nunca había salido del edificio.
Obra de referencia:
PIC-NIC, FERNANDO ARRABAL