Profesor: Raúl Mesa Baena
2º ESO - Aula: CRC 2ºESO A
Microrrelato:
Ahí estaba yo, sentado en un banco del puerto de Nueva York, esperando a embarcar en aquel dichoso barco que nos haría continuar nuestro camino. Estaba yo, solo, disfrutando de la soleada mañana, mientras Passepartout y Auda, se habían ido a conocer el centro de la ciudad. Yo preferí quedarme sentado, viendo el ajetreo de la gente y de los barcos zarpar, y pensando en aquella apuesta, que no me podía sacar de la cabeza. A lo lejos, veía como se acercaban mis compañeros de viaje apresurados:
- ¡Vamos, señor Fogg, recoja su equipaje. Pronto va a ser la hora de embarcar!
Miré el reloj de mi abuelo que me regaló mi padre al comenzar el viaje:
- Es la una y media, - le dije a Passepartout - todavía nos da tiempo a comer algo antes de zarpar.
Fuimos a una taberna de pescadores que había al final del muelle. Al entrar, la taberna estaba a rebosar. Había una mezcla de sensaciones. Se combinaba el olor intenso de los pescadores, con el humo de su tabaco, y el delicioso aroma del guiso de pescado que íbamos a degustar en aquel pequeño comedor con una gran ventana con vistas a la bahía. Disfrutamos de una deliciosa comida con jarra de vino.
- Mesonero, tráiganos la cuenta, que tenemos prisa para embarcar en el Henrietta dirección Liverpool. - exclamé.
- Caballero, no hace falta correr tanto, el Henrietta no parte hasta el próximo martes. - rebatió el mesonero.
- ¿Qué dice usted, majadero? El Henrietta parte hoy, a las tres de la tarde.
- Lo lamento caballero, pero el Henrietta es aquel barco saliendo hacia la bahía - señaló hacia la ventana.
Con sorpresa, miré el antiguo reloj de cuerda de mi abuelo. Era la una y media.
Obra de referencia:
"La vuelta al mundo en ochenta días" Julio Verne