Profesor: Raúl Mesa Baena
2º ESO - Aula: CRC 2ºESO A.1
Microrrelato:
– ¿Qué hago aquí? – se preguntaba aquel desganado corresponsal. No era su primera guerra, pero podría ser su última, si no salía con vida de aquel horroroso agujero. Se llamaba Mario Rodríguez, un joven reportero, que había aceptado viajar al mayor cementerio de cuerpos y bombas del mundo, Mivombio, situado en el continente africano. Mario tenía la suficiente experiencia como para poder realizar su trabajo, fotografiar y redactar la desesperación de una nación que iba a ser aplastada por la mayor potencia mundial, cobrándose miles de vidas. Pero no esperaba quedar atrapado en aquel lugar. Mario se encontraba enterrado entre escombros. Escondido, en ese refugio, con tal de sobrevivir. La desesperación era palpable en su rostro. En ese momento, decidió que era hora de actuar, y que sucediera lo que tuviera que suceder. Entonces, se armó de valor, rezó un padrenuestro y corrió. Divisó un fusil con el cargador medio lleno, pero cuando alcanzó el arma, un soldado le derribó.
Lo próximo que experimentó fue esa sensación de no saber dónde estás, esa sensación de no identificar ningún elemento del lugar en el que te hayas. Abrió los ojos, y pudo divisar a varios militares, con el rostro tapado y fusil en mano. Después de reflexionar un rato, se dio cuenta de que no le iban a soltar de la silla en la que le habían atado. Entonces, cuando se fueron los hombres, Mario supo que iba a ser su única oportunidad. De alguna manera, fue capaz de coger una afilada piedra y rasgar la soga que le ataba a la silla. Tomó aire, miró a ambos lados, y se desplazó cuidadosamente hasta la salida de aquel edificio en el que le habían retenido, consiguiendo salir y pudiendo volver al hotel, donde le recogerían para llevarle de vuelta a casa.
Obra de referencia:
"En un lugar llamado guerra" Jordi Sierra i Fabra