Profesor: Iván Platero Moreno
3º ESO - Aula: 3º ESO B
Microrrelato:
Tras años viviendo en la miseria, pasando de amo en amo y recogiendo hasta la última miga de la basura, por fin eso se acabó: heredé el humilde taller de mi padre. ¡Por fin conseguí un pequeño lugar donde poder vivir y trabajar dignamente!
Nada más entrar en aquel abandonado taller, un señor de buena planta tocó la estillada puerta de madera y entró:
- Disculpe, buen mozo, tengo un encargo para vuestra merced -dijo, poniendo su mano en el pecho.
Yo, encantado, acepté de inmediato. Pero lo que no sabía en aquel momento era que sería para el rey.
- Debe entregar veinte sillas en un plazo de una semana. De no hacerlo, tendrá que asumir las consecuencias.
Tras oír esto, pensé en echarme hacia atrás, pero ya era tarde, pues no quería verme en la guillotina.
¿Cómo se supone que iba a hacer veinte muebles de esa envergadura en tan solo una semana? ¡Si no sabía hacer ni una estantería! Pero, tras un largo llanto, me decidí a empezar.
Pasé horas y horas sin dormir, dejándome la piel durante una semana. Hasta que llegó el día, y las sillas estaban listas.
Cuando el encargo llegó hasta el rey, me sentí bastante orgulloso de mi hazaña. Pero ese sentimiento no duró mucho tiempo: a la mañana siguiente, recibí una carta de su majestad. La agarré, con las manos frías y sudorosas, y, tras leerla, vi mi cabeza rodando por el suelo… ¡Pues cuál no fue mi sorpresa al saber que el trasero del rey acabó en el suelo!
Obra de referencia:
Lazarillo de Tormes