Profesor: Raúl Sainz García
2º BACHILLERATO - Aula: 2º Bachillerato mixto
Microrrelato:
Tres años habían pasado desde que Alberto dejó la casa de la mano de Elena. Ahora, en la penumbra del saloncillo, Jaimito esperaba. Sabía que Chusa volvería pronto con el niño, y esa era la única certeza que necesitaba.
Chusa entró, dejando el carrito junto a la mesa. Jaimito, sentado en su rincón, levantó la vista de sus bártulos y arqueó una ceja al ver la expresión de su prima.
- ¿Qué pasa, Chusa? Traes cara de haber visto a un fantasma en el metro.
- Peor, Jaimito. Me he encontrado con Elena. Estaba en una cafetería de esas caras del centro, mirando por la ventana con los ojos hinchados de llorar. Al principio no me ha reconocido, pero cuando me he acercado... me ha mirado como si yo fuera un milagro. Me ha contado que Alberto, su policía de revista, no solo ha dejado de mirarla, sino que la engaña con cualquiera. Dice que vive en una casa preciosa, pero que el silencio allí dentro quema. Y lo más triste, primo, es que dice que no puede irse, que prefiere aguantar los cuernos que quedarse sin nada.
- ¿Crees que ella cambiaría su jaula dorada por nuestra libertad si pudiera?
- No lo sé…. Al final de aquel lío, todos pensamos que ella era la lista. Se fue al barrio rico, se casó con el triunfador y nos dejó aquí. Pero hoy, al verla, he entendido que no… que la victoria no era eso. Ella tiene el éxito de escaparate, pero nosotros tenemos este niño, tenemos nuestra verdad y, sobre todo, no dependemos de que un uniforme nos quiera para sentirnos alguien. Ella ganó el concurso de la vida, Jaimito, pero nosotros le hemos ganado a la vida misma. Porque ser buena gente y dormir tranquila... eso no hay Alberto que lo pague.
Obra de referencia:
Bajarse al moro, la divertida y rompedora comedia de los ochenta de José Luis Alonso de Santos, con el epílogo de nuestra alumna.