Profesor: Lola Escribano
3º ESO - Aula: 3º A
Microrrelato:
Tengo grabado a fuego aquel día. La nieve comenzaba a filtrarse por las ventanas del
caserón. Ese frío gélido contrastaba con el calor de dentro que llenaba la estancia, un fuego
arrollador.
Catherine sostenía a la recién nacida; su rostro pálido y demacrado todavía temblaba por
aquel grito que acababa de soltar Edgar Linton, muy furioso por lo ocurrido.
Edgar comenzó a vociferar señalando la puerta para que ella saliese. No quería volver a
saber nada de ella ni de esa criatura a la que iba a llamar hija; le daban asco, le
repugnaban. Y mirando a Heathcliff dijo que no quería ni hablar con él. No había apellido en
su linaje para la hija de semejante monstruo.
Justo entonces, Heathcliff muy seguro, comenzó a decir que cuidaría de ella, que no
necesitaba que nadie lo hiciera por él. Crecería junto a él, con su fuerza y valentía. Pero
Catherine viviría bajo sus condiciones. Su debilidad tenía un precio y ese precio lo decidiría
él. La alianza, recuerdo que quedó sellada en el instante en el que Catherine cruzó la puerta
de salida. Parecía la libertad, pero pronto se descubriría la verdad.
Meses después se celebró una boda en Cumbres Borrascosas. Heathcliff se iba a casar. Su
corazón lo ocupaba otra mujer, el mismo corazón que antes era de Catherine. Como
siempre, Catherine se encontraba en el suelo, de rodillas frotando sin parar, manchada de
productos de limpieza. Recuerdo que estaba llena de moratones. Pocas veces levantaba la
cabeza y cada vez que lo hacía se encontraba con la mirada de desprecio de él. No
soportaba ver a su hija ser criada por ese hombre, de esa manera. La memoria era su único
refugio, recordar los buenos momentos, mientras el mundo se derrumbaba a sus pies.
Obra de referencia:
"Cumbres Borrascosas", Emily Brönte. Ni el amor más fuerte es siempre bueno, ni la amistad más perfecta es siempre sana. Las pasiones parecen eternas peroTengo dañan a los que se arrastran por ellas.