Profesor: Alberto Guerra Obispo
1º ESO - Aula: Grado 7
Microrrelato:
A veces siento que nací en la época equivocada. Mientras los demás están enfocados en las pantallas yo veo historias. Todo empezó cuando encontré un libro viejo en la biblioteca de la aldea. El libro de páginas amarillentas estaba lleno de polvo y telarañas. Cuando lo abrí… era como si algo despertara dentro de mí. Desde ese día, decidí que me dedicaría en cuerpo y alma a rescatar los libros desconocidos.
Mi mejor amigo, llamado Leo, dice que exagero, que son libros viejos que nadie quiere ver. Pero yo sé que no es verdad. Cada uno tiene una historia poderosa que merece ser leída, como si fueran personas esperando a que alguien las escuche.
Un sábado por la tarde fuimos a un mercadillo. Mientras los demás buscaban ropa, láminas o videojuegos, yo fui directamente a una caja llena de libros olvidados. Había uno sin portada, otro despedazado y uno que parecía que nadie había abierto en años.
-No puedes ayudarles a todos- dijo Leo, contemplando la montaña de lomos agrietados y páginas descoloridas.
- No necesito rescatarlos a todos. – respondí, soplando el polvo de un libro sin título.
Esa tarde me convertí en una cirujana literaria. Limpié cada volumen con suavidad. Algunos resultaron ser aburridos, otros eran incendios en mis manos, pero todos latían. Fue entonces cuando entendí; mi armadura no era de diamante ni de oro, sino de tinta. No luchaba contra monstruos sino contra el descuido.
Ahora busco libros que la población no quiere leer. Leo dice que he perdido la cabeza, pero no nunca suelta mi mano y siempre me ayuda cargar las pesadas bolsas. Cada historia rescatada es una frontera ganada al olvido. Porque existen batallas cuyas victorias solo se escuchan al pasar la página.
Obra de referencia:
Miguel de Cervantes y su celebérrimo Don Quijote de la Mancha.