Profesor: M.ª Carmen Pérez Álvarez
4º ESO - Aula: 4º Q
Microrrelato:
El sueño de la vida es eterno: gira sin descanso y, aún así, deja algo que desear. hasta que llega el momento en que uno debe soltar aquello a lo que estaba acostumbrado... y aprende, casi sin querer, a echarlo de menos.
Uno aprecia las cosas en silencio, como quien guarda un secreto. Hasta que ese silencio se rompe por algo inesperado y todo se llena de un ruido insoportable. Entonces duele recordar la calma de antes, y uno empieza a añorar cada instante que supo vivir-aunque nunca del todo bien-, porque nadie sabe aprovechar el momento hasta que deja de existir.
La brisa rozándole la cara, el traqueteo del tren contra los raíles, el aliento caliente de las viejas locomotoras. Y esa sensación leve, punzante que eriza la piel y deja una pregunta suspendida: "¿Estoy haciendo lo correcto o solo dejo que el tiempo decida por mí?".
Apretó el manillar de la maleta. La mandíbula, rígida. Su mente corría como los trenes que cruzaban ante él, interminables. Sus ojos ardían, brillantes, con lágrimas contenidas.
El tren se detuvo. Subió.
Dentro, el olor a paja y tierra lo envolvió. Pensó en el camino recorrido, en todo lo que dejaba atrás por su propio bien... aunque doliera más de lo que sanaba.
Una lágrima cayó sin permiso.
El tren arrancó despacio. El sol naciente le iluminó el rostro.
Y aún así, todo seguía girando.
Obra de referencia:
La lectura de referencia es "El camino", de Miguel Delibes.