Profesor: Cristina Corral Ortiz
3º ESO - Aula: 3ºESO B
Microrrelato:
La Mochila
Llego al cole, preocupado por el examen que tengo a primera hora y una presentación a segunda. Es final de trimestre y ¡estoy cansado!
Regreso a casa, por fin termino los deberes. Marcho a dormir, pero pensando en lo que me queda por estudiar. ¡Más cansancio!
Termina la semana, pero recuerdo que tengo que ordenar mi cuarto. Suma y sigue.
Pienso sobre las tareas que llevo encima, como si tuviera una mochila invisible, que cada día pesa más; parece que me voy arrastrando.
- Vaya peñazo, ¿no crees? -le dije a mi amigo.
- Ya, pero vivir con esa sensación es aún peor -me contestó.
- ¡Así es la vida! -contesté.
- Ok, ¿y lo bueno?: ver a tus padres, los patios con tus amigos, los videojuegos… -me
dijo.
Iba a darle la razón, pero de pronto me fijé en su muñeca: tenía tatuado mi nombre y la fecha de hoy. Me quedé helado. Miré a mi alrededor y vi que todos en el patio se habían quedado
congelados, como si alguien hubiera pulsado el botón de pausa. Mi amigo me guiñó un ojo, sacó un pequeño mando y me soltó:
-Venga, ¡espabila!, que el nivel de “Final de Trimestre” es el más difícil de desbloquear, pero ya casi tienes los puntos necesarios.
Entonces, mi mochila empezó a vibrar; sentí que todo el peso desaparecía de golpe. No era agotamiento, era mi barra de energía cargándose al cien por cien, para volver a empezar la
partida. Sonreí.
Esto es lo que nos ocurre a nosotros en nuestro día a día. Cada día será diferente y puede que un poco más duro que el anterior, pero sobre todo, no hay que dejar de jugar. Siempre hay que volverlo a intentar.
Obra de referencia:
Pablo, un alumno muy creativo, escribe sobre el peso que cargamos día a día en la espalda y cómo tenemos que afrontarlo.