Profesor: Mª Del Rosario Gómez Clavijo
4º ESO - Aula: 4º ESO
Microrrelato:
Buenos Aires siempre me pareció una ciudad impaciente. Sus calles, llenas de turistas; hombres de traje hablando por teléfono; mujeres cansadas. Abuelas con sus nietos, madres con sus hijos, adolescentes inquietos, niños jugando sin pausa. Todos moviéndose dentro de una ciudad que nunca se detiene.
Me levanté del banco donde estaba sentada. Ya casi era de noche, aunque aún era temprano para volver a casa. Mis padres no se iban a enojar si llegaba un poco más tarde.
Caminé hacia el parque del Planetario, uno de mis lugares favoritos. Me puse los auriculares y escuché “11 y 6” de Fito Páez. Siempre me gustó esa canción; cada vez que suena, Buenos Aires parece distinta.
Seguí caminando entre gente y tiendas, mientras las canciones se encadenaban. Cuadra tras cuadra, hasta Florida. El Obelisco aparecía cada vez más claro. Con el atardecer de fondo, parecía una pintura. Cerré los ojos. Quería guardar ese momento.
Intenté imaginar esas calles en los noventa. Gente con camisetas de bandas, colores fluorescentes, walkmans, amigos riendo sin prisa. Un mundo más cercano, donde las miradas no estaban atrapadas en pantallas.
Abrí los ojos. El ruido seguía, la ciudad corría. Pero por un segundo, sentí que Buenos Aires se detenía.
Y en ese instante quieto, supe que no importa en qué época está, la ciudad siempre encuentra la forma de quedarse con uno. Pensé en todo lo que estaba a punto de dejar atrás: en las calles que ya conocían mi forma de caminar, en las canciones que solo tenían sentido acá, en los rincones que, sin darse cuenta, se habían vuelto míos. Porque pronto iba a estar en otro país, en otra ciudad que todavía no sabía quién era yo, una ciudad que no me conocía.
Obra de referencia:
Una medianoche en Buenos Aires, de Gabriel Rolón y Teresa Castillo, presenta una serie de relatos y reflexiones en torno a las emociones humanas, especialmente el amor, la pérdida y el dolor. A través